UN BREXIT PACTADO

Jeremy Hunt frente a Boris Johnson y Michael Gove

Hunt, la apuesta por una posición de punto medio en la batalla del Brexit. (Foto: @JeremyHunt)
Hunt, la apuesta por una posición de punto medio en la batalla del Brexit. (Foto: @JeremyHunt)
El ministro de Asuntos Exteriores, Jeremy hunt, recibió el apoyo de la ministra de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd, y la de Defensa, Penny Mordaunt. Comenzó un duelo incierto en la sucesión de Theresa May.
Abiertas las primarias en el Reino Unido del Partido Conservador (los tories). Eligirán un nuevo líder y primer ministro para la sucesión de Theresa May. Boris Johnson arranca como gran favorito pero pueden producirse sorpresas.



El ex alcalde de Londres tiene el apoyo de los radicales conservadores (ultracatólicos) liderados por Jacob Rees-Mogg. Se sitúa con el 43% de apoyo (las preferencias de las bases del partido) por delante de Michael Gove, el ministro de Medio Ambiente, con el 12%.. 

Junto a  Boris Johnson y Michael Gove, el bloque de los ministros euroescépticos Esther McVey, Mark Harper, Dominic Raab, Sajid Javid, Andrea Leadsom y Jeremy Hunt. Y los europeístas Matt Hancock y Rory Stewart.



Pero atención a la figura de Jeremy Hunt, que ha matizado sus posiciones (su llamamiento Unite to Win).

Ha recibido los apoyos de la ministra (secretaria) de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd; de la ministra de Defensa; Penny Mordaunt; y del ministro de Comercio Internacional, Liam Fox.

Hunt fue precisamente el primero en lanzar su candidatura. A su favor, su estrecha relación con la canciller de Alemania, Angela Merkel, y su afirmación de que quiere convertirse en un primer ministro para negociar las mejores opciones.



Si la Comisión Europea pudiera votar en esta elección, muy probablemente le apoyarían. Pero la lucha que se abre en el Partido Conserbador tiene muchos ingredientes. Desde los ajustes personales a la lucha de poder, egos y ambiciones. Del conflicto central del Brexit a cuestiones religiosas y morales. Y del rechazo al poder de Bruselas a la búsqueda del rol que quiere el Reino Unido en un mundo globalizado, un dilema de identidad para el que no hay respuestas.

Un Brexit a las bravas no es una opción. Anular el paso dado llevaría a nuevas elecciones y un nuevo referéndum -se visualiza como un proceso de complejidad y mayor fractura-. Y romper con la Unión Europea y negarse a pagar facturas tendría un efecto devastador para muchas empresas. Además de golpear a la libra esterlina.

Los escenarios son de ansiedad contenida. El ideal de una alianza comercial plácida con Australia, India y Estados Unidos no corresponde a la verdad. El derrumbe de Theresa May fue la crónica de una caída anunciada. Pero el resto de los capítulos sólo apuntan a interrogantes de calado. 

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