DATOS DEMOLEDORES

El papel del estado de alarma en la violencia de género

España registró la pasada semana seis crímenes machistas. (Foto: Envato)
España registró la pasada semana seis crímenes machistas. (Foto: Envato)
Los maltratadores se habrían "aprovechado" en el último año de las circunstancias del confinamiento y de las medidas sanitarias para "controlar de una manera mucho más exhaustiva a las víctimas".
Cada asesinato machista representa un fallo del sistema. Así al menos coinciden en señalar algunos expertos en violencia de género. Durante la última semana pasada se produjeron seis. Cinco mujeres y el hijo de una de ellas murieron, sin que las instituciones llegaran a tiempo. 

A esto se ha unido la promesa del Ministerio de Igualdad, que impulsó el pasado viernes un plan para diagnosticar lo que puede estar fallando en la protección a las víctimas de violencia machista y mejorar los instrumentos que están en marcha. Pese a ello, un primer análisis sobre la semana negra que acaba de vivir España apunta a la posibilidad de que las circunstancias sociales tras la caída de restricciones a la movilidad por la pandemia de COVID-19 haya influido en el repunte de crímenes.  

Así lo garantizó este lunes la ministra de Igualdad, Irene Montero, y también la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, Ángeles Carmona.

“Sin perjuicio de que requiere un estudio mucho más detenido y profundo, desde luego estamos ante una escalada que podría deberse al fin de las restricciones provocadas por la crisis sanitaria (…) Entendemos que la vuelta a la normalidad de la vida cotidiana, después de esta crisis sanitaria, puede estar incrementando el miedo del maltratador a perder el control sobre sus víctimas”, explicó en RTVE Carmona, que recalca que “todos los asesinatos son fallos del sistema, tanto si ha habido denuncia previa como si no la había”.

Los maltratadores, explicó Carmona, se habrían “aprovechado” en el último año de las circunstancias del confinamiento y de las medidas sanitarias para “controlar de una manera mucho más exhaustiva a las víctimas”, y es posible que el cambio de escenario haya hecho que la percepción cambie en los agresores y que el riesgo aumente para ellas.

“Según los expertos, es cierto que puede haber una relación. Hemos visto que en el año 2020 y sobre todo en los meses de confinamiento absoluto hubo un número de asesinatos muy inferior al de otros años anteriores", indicó.

"En ese sentido, el hecho de que las mujeres estaban más controladas dentro de sus domicilios, en muchas ocasiones viviendo situaciones de violencia dentro del domicilio familiar, que han tenido imposibilidad de salir de ahí o de pedir ayuda, ha podido provocar que ahora con esa desescalada y mayor libertad de movimiento el control del maltratador sobre la víctima sea más difícil y, por tanto, se incrementen las situaciones violentas”, agregó la presidenta del Observatorio.

Sus palabras concuerdan con las que explicó la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Altamira Gonzalo, que considera probable la relación entre el elevado número de crímenes en un corto periodo de tiempo y la “salida de la pandemia”,  y apunta que en estas circunstancias se pueden estar tomando decisiones como separaciones y divorcios que ponen a las víctimas en mayor riesgo.

Los expertos indican que también se ve un vínculo con el fin del estado de alarma el exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género y médico forense Miguel Lorente, quien también alude en su argumentación al control que aspiran a ejercer en todo momento los agresores y que en esas circunstancias concretas puede aumentar.

“Lo que es terrible es que el factor que protege la vida de las mujeres sea una crisis económica y social, y que el bienestar y la normalidad se traduzca en riesgos. Es absolutamente terrible”, subrayó el también profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada

La presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que trabaja en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de Sevilla, revela que en ese juzgado han recibido en los últimos días “un número de denuncias muy alto en comparación con las semanas anteriores”, lo que ha hecho a los profesionales que trabajan en él “levantar todas las alertas”.

También han aumentado en ese juzgado, comentó Carmona, las solicitudes de órdenes de protección y el número de detenidos, ante lo que hace un llamamiento a “no bajar la guardia en ningún momento”, tanto en las instituciones como en el entorno de la víctima.

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