SITUACIÓN DESOLADORA

River Plate y Flamengo se jugarán la Copa de Libertadores en Lima

La final de la Libertadores se traslada de Santiago a Lima. (Foto: @Libertadores)
La final de la Libertadores se traslada de Santiago a Lima. (Foto: @Libertadores)
La final de la Copa Libertadores se traslada de Santiago a Lima debido a las protestas que estallaron el 18 de octubre en Chile, del mismo modo que la Cumbre del Clima (COP25) que se celebrará en Madrid.

La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Flamengo se jugará finalmente en Lima y no en Santiago como estaba previsto en un principio debido a "circunstancias de fuerza mayor y orden público" por las protestas que estallaron el 17 de octubre en Chile, ha confirmado la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL). La noticia se conoció cinco días después de que se tomara también la decisión de cambiar la sede de la Cumbre del Clima de Santiago de Chile a Madrid.

"Nuevas circunstancias de fuerza mayor y orden público, analizadas y evaluadas con prudencia, considerando la seguridad de los jugadores, del público y de las delegaciones, motivaron la decisión de llevar la final de la Copa CONMEBOL Libertadores 2019 a Lima, Perú, y mantener la fecha del 23 de noviembre", señala el comunicado del organismo rector del fútbol de Sudamérica.

Además, la CONMEBOL explica que la elección del nuevo escenario se apoya en el "ofrecimiento del gobierno del Perú" y en las "garantías de seguridad" que ha ofrecido. "La decisión fue consensuada con los presidentes de los clubes Flamengo y River, de las asociaciones de Argentina, Brasil y Chile y se sustentó asimismo en la política de realizar cada una de las finales únicas en diferentes países", añade.

Por otra parte, agradece "vivamente" al gobierno de Chile la "activa colaboración" que prestó para la organización de la final, prevista en un primer momento en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, y desea al pueblo chileno y a sus autoridades "paz y buena voluntad" en una época convulsa.

Los manifestantes chilenos tomaron las calles el pasado 17 de octubre por la cuarta subida del precio del metro en pocos meses y las protestas crecieron rápidamente hasta denunciar la desigualdad social y plantear la necesidad de elaborar una nueva Constitución. 

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